Olé…olé…olé olé…! Lollapalooza pasó por el país.

    Si le faltaba algo al Lollapalooza para argentinizarse era el clásico cantito al que se acoplaron los Red Hot Chili Peppers en medio de un jam del show que dio cierre a la segunda jornada del festival.

   “Muchas gracias, mucho amor, no tengo más palabras”, la frase de Flea, portavoz de la banda angelina, para despedirse junto a “Give it Away”, seguida de fuegos artificiales. El cierre del escenario principal estuvo a cargo de ellos, los Peppers. Unos Peppers a los que les costó el comienzo del show, pero que agarraron ritmo en el tercer tema, y le brindaron a su público un setlist conformado con canciones del último disco y los clásicos “Under the Bridge”, “Californication”, “By The Way” y joyitas inesperadas como “Wet Sand”.

   Más de 70 mil personas concurrieron al segundo día de tan esperado festival. Con el sol que asomaba de a ratos, y mucho viento al comenzar la noche, el Lolla tuvo su momento especial con la salida de Chris Cornell al escenario, en la primera visita de Soundgarden a la Argentina. Las palabras de todos los artistas que jamás visitaron nuestro suelo se relucen abiertamente “tendríamos que haber venido antes”. Es una frase que suele repetirse, un mimo para el público de más de treinta, que supo –sin incoveniente alguno- lagrimear con “Black Hole Sun”.

   Durante el segundo día, también se pudieron apreciar grandes shows brindados por Pixies, muy prolijos y con gran convocatoria. Lo mismo pasó con Illya Kuryaki and the Valderramas, que supo aguantarla con su público, mientras en el otro escenario sonaba Chris Cornell. Una pena que los horarios se pisaran y uno tuviera que elegir a dónde estar. Creo que la gran mayoría escuchó “Where is my mind?” esperando la salida de la banda de Seattle.

   Algunos tuvieron que elegir entre Vampire Weekend y A Fire Inside. En mi caso, me quedé con la segunda opción, pudieron disfrutar de un cover precioso del temazo de The Cure, “Just Like Heaven”.

  Pros y contras del evento, quizás se resuma en lo que sucede cuando hay gran cantidad de gente en un mismo espacio. No había señal de celulares, ni 3G, los que podían comunicarse se sentían gloriosos. Casi parecía chiste que los organizadores pidieran al público que vaya subiendo a las redes sociales fotos del momento en el que estaban. Por otra parte, aún siguen anunciando un show de los Red Hot Chili Peppers con John Frusciante. Una actualización no vendría mal, ni sería una falta de respeto para el actual guitarrista. Lo mismo con la votación vía Twitter que se realizó para “qué canción te gustaría que agreguen al listado”. Según la pantalla ganó “Scar Tissue” y no fue incluida.

  Fue hermosa la ambientación del Hipódromo de San Isidro y se supo disfrutar de todos los escenarios en el punto que estuvieras. Pese a algunas zonas con barro, normal en un lugar así, muy buena la atención en cuanto a limpieza y organización, tanto al entrar como al salir.

  Se espera que el Lollapalooza se haga religión cada abril argentino. La prueba, estimo, fue buena y seguramente tengamos más “lollas” en los próximos años.

Cintia Martínez

 

 

 

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